Emigro para comer…”

En uno de los mas importantes libros sobre la emigración “Sobre el Océano” de Edmundo De Amicis, publicado en 1889, un emigrante lo dice de manera muy eficaz: “Mi emigro per magnar” (“Emigro para comer”). Lo habían exhortado a quedarse porque el gobierno habría bonificado a Cerdeña, la Maremma y el Agro romano. Pero él había contestado: “Pero mientras tanto yo no como! Como se hace para esperar si no tiene para comer?”. Indudablemente, no era esta la única razón. Muchos jóvenes emigraban para retirarse del control de sus familias, otros esperaban hacer fortuna, y otros estaban obligados a alejarse de Italia por razones políticas.

Pero la gran mayoría de ellos que dejaron Italia en los últimos decenios del 1800 y en los primeros del 1900, lo hicieron porqué no encontraban la manera de ganarse la vida. La emigración ha representado una válvula di alivio que ha impedido el estallido de revueltas en los campos. Pero en un primer tiempo las clases dirigentes los observaron con preocupación, y no sólo por motivos humanitarios. El 23 de enero de 1868 fue repartida a las autoridades italianas una circular en la cual se ordenaba de no dejar partir a los trabajadores italianos que no demostraran tener una ocupación asegurada y suficientes medios de subsistencia. La cuestión fue discutida en la Cámara el 30 de enero. Un diputado afirmó que la gente se expatriaba non “por anhelo de hacer fortuna”, sino “llorando y maldiciendo a los señores y al gobierno”; otro diputado de la Liguria, sostiene que el problema no debía ser puesto en esos términos: Los emigrantes contribuían al bienestar de la región.

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Inmigrantes italianos en su puerto de partida.

Junto a pobres campesinos partían hacia América meridional “personas recias y habituadas al duro trabajo”, que acumulaban allí un discreto capital, fundando casas di comercio y fábricas. Ya sea por ellos que sostenían la utilidad del la emigración ya sean aquellos que la condenaban tenían sobre sus espaldas intereses de determinados grupos económicos para defender. Los armadores rechazaron cada una de las limitaciones. Aquellos de Génova, en crisis por la competencia de la flota mercantil inglesa en el comercio de cereales del Mar Negro y del Mediterráneo oriental, veían en el transporte de los emigrantes al Río de la Plata un remedio a la crisis.

En este ambiente la obra de Jacobo Virgilio, nace con la teoría de la expansión fundada en la emigración: el comercio entre Italia y Sudamérica había aumentado proprio gracias a las casas comerciales fundadas por los italianos en Brasil, Chile, Guatemala, Haití, Guyana, Perú, Venezuela, e sobre todo Argentina e Uruguay.

“Sobre el Océano” hacia la América

El viaje era una experiencia traumática, o al menos muy dura. Y no solo para aquellos campesinos que nunca habían visto el mar, sino también para los otros. En el 1888 sobre el barco “Matteo Bruzzo”, partido de Génova hacia el Brasil, murieron 18 emigrantes por falta de víveres, y otros 27 murieron por asfixia en el 1889 sobre el “Frisca”. En el mismo año, un jóven médico, Teodoro Ansermini, que prestaba servicio sobre la nave “Giava”, in viaje hacia Buenos Aires, relevó la ausencia de higiene, el amontonamiento de los enfermos en un espacio muy restringido y la falta de agua y aire fresco. Durante la navegación, varios enfermaron de tifus, de viruela y de difteria. Una comisión nominada por le ministerio de Marina encontró verdaderas solo in mínima parte las acusaciones del médico y le censuró su comportamiento. Pero en 1889, con su obra “Sull’oceano” Edmundo De Amicis llevó este problema a la atención de la mas amplia opinión pública.

Una vez arribados a Sudamérica los inmigrantes eran hospedados en las “Casas de Inmigración”. En Buenos Aires, el Hotel de Inmigrantes era un inmenso galpón de madera, donde recibían una ración suficiente de comida, dormían en amplios salones y eran curados de si se enfermaban. Pero la mujeres eran separadas de los hombres, y la separación aumentaba el sentimiento de inseguridad. De todos modos, después de cinco días, los inmigrantes debían buscarse un trabajo. Y aquí intervenían frecuentemente otros especuladores.

En Sudamérica los inmigrantes italianos no debieron afrontar graves problemas de carácter racial o étnico, aunque su inserción no fue siempre fácil. Las sociedades sudamericanas, y aquella brasileña todavía mas que la argentina, eran sociedades en formación, donde los recién llegados venían a encontrarse con estructuras consolidadas. Y no se sentían ni siquiera portadores de una civilización superior, sólo a veces en comparación con los indios.

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El Conte Verde hizo el cruce inaugural desde Génova a Buenos Aires en junio de 1923.

En la Argentina la inmigración italiana fue mas selectiva que en el Brasil. En 1896 un diputado, el radical Pantomo, afirmó en la Cámara que sus condiciones morales y materiales eran mucho mejores que en el Brasil, pero que en ciertos aspectos eran graves: “los mozos, los lustrabotas, los vendedores ambulantes” eran reclutados entre los italianos que aceptaban frente a otros inmigrantes este estado de inferioridad. Pero esto podía convertirse en un lugar común. Lo consideraron falso, en el 1910, dos observadores de la realidad argentina, Cittadini e De Duca, escribiendo a propósito de la laboriosidad italiana in Sudamérica: “No es cierto que los italianos en el exterior hagan solamente aquellos trabajos menores”. Y ya en 1896 otro publicista, Scardin, había recordado que en Europa “el que nacía pobre, casi siempre moría pobre”, y en Sudamérica, en cambio había muchas ocasiones para aprovechar.

Los Italianos en la Argentina

Con las asociaciones y los diarios buscaban de formar islas de cultura italiana. El 21 septiembre del 1895 un diario de Buenos Aires, La Nación, dio gran relieve a las celebraciones del 20 de Septiembre, aniversario de la conquista de Roma por parte del estado italiano: el continuo ruido de petardos y cohetes en todos los barrios de la ciudad habían anunciado desde las primeras horas que la comunidad italiana se preparaba para festejar la ocasión “con inusitado esplendor y con el mayor entusiasmo”. La gran cantidad de banderas, en ciertos barrios, daba a Buenos Aires el aspecto de una ciudad italiana. No era una exageración. En 1895, sobre 663.864 habitantes, 181.361 eran italianos. El mas italiano era el barrio de la Boca. La población era pobre, pero los italianos ocupaban las mejores posiciones: eran italianos el 80% de los comerciantes y el 70% de los empleados. En el mismo 1895, sobre 143 publicaciones periódicas, 13 eran escritas en italiano.

Reacción de la burguesía argentina

Cual fue la actitud de los argentinos, de la población criolla originaria o también de los inmigrantes españoles, frente a aquella que en ciertos momentos pudo parecer una verdadera invasión? En 1899 un médico y sociólogo, Ramos Mejía, expresó las preocupaciones de la clase dirigente. Los inmigrantes (que se consideraban en su mayoría italianos) eran tantos que por consiguiente invadían todo: los teatros de segundo y de tercer orden, los paseos, “porqué son gratuitos”, las iglesias, “porqué son creyentes devotos y mansos”, las calles, los asilos, las plazas, los hospitales, los círculos y los mercados. La cosa mas preocupante era que de esta masa amorfa estaba emergiendo, fatigosa y lentamente, una elite: por necesidad o por ambiciones, los italianos afrontaban cada dificultad y salían adelante abriéndose camino.

Su ascenso habría sido terrible, según Ramos Mejía, si no hubiera sido por la intervención de la cultura nacional argentina. Poco después de diez años mas tarde, en 1913, otro miembro de la clase dirigente argentina, Rodríguez Larreta, expresaba análogas preocupaciones: tenían delante de sus ojos a la primera generación de hijos de los inmigrantes que tenían entonces mayores posibilidades de afirmarse, y se daba cuenta que, gracias a su número y a sus capacidades, un día esa se habría convertido en la clase dirigente. Se daba cuenta que se trataba de una evolución inevitable, pero pensaba que sería bueno no acelerarla.

Segunda generación: Los hijos argentinos

Las tesis de la argentinización se afirmaron entre 1900 y 1910, con una política a la cual Ramos Mejía dio además un contenido práctico. La necesidad de adoptar medidas represivas encontró firmes sostenedores también por el peligro que para la burguesía argentina representaban las ideas de los inmigrantes anarquistas y socialistas. En 1902 y en 1910 fueron aprobadas leyes represivas. En esta ocasión los inmigrantes encontraron sostén por una parte del parlamento italiano y “La Patria degli Italiani”, el mayor diario de Buenos Aires en lengua italiana, consiguiendo la interpelación de algunos diputados que pedían al Ministerio de Relaciones exteriores de intervenir, para impedir arrestos y expulsiones.

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El barco está listo para partir a “ hacer la America…”

Otra razón de los intentos de parte argentina de limitar las posibilidades de afirmación de los inmigrantes estaba dada por el hecho que en la comunidad italiana si estaban difundiendo tendencias nacionalistas, que no eran solamente una respuesta a la política agresiva del gobierno argentino, y contenían ellas mismas una cierta carga de agresividad. Era irritante, para los argentinos, sobretodo la pretensión de ciertos ambientes italianos de ser portadores de una cultura superior.

Se puede recordar, como un significativo ejemplo de estas actitudes, un decálogo patriótico que Ferdinando Martini publicara en 1910 en el diario “La Patria degli Italiani”. En el decálogo se recordaba a los inmigrantes que su verdadera patria era Italia, y se les exhortaba a celebrar las fiestas nacionales, a honrar a los representantes oficiales de Italia, a no modificar su propio nombre, a enseñar la lengua italiana a los hijos y a casarse con una italiana.
1910: Los italianos son ciudadanos argentinos

En el año 1910 alcanzó la presidencia de la república argentina Roque Sáenz Peña. El hizo aprobar una ley electoral que concedía el sufragio secreto y universal. Así los inmigrantes se convirtieron en ciudadanos argentinos de pleno derecho, de modo de influir en las elecciones políticas del país. La asimilación fue facilitada y se mantuvieron vivas las tradiciones italianas, la verdadera patria comenzó a ser la Argentina. Por otro lado ya había crecido una generación que de la patria de origen conocía ya sobretodo aquello que habían narrado los padres.

Razones de la emigración a la Argentina

En los primeros decenios del 1800 se habían visto grupos limitados de personas que llegaban sobretodo por razones de trabajo. Esta fase fue definida “Liguria” por la prevalencia de genoveses, interesados en el tráfico comercial. A partir de 1820 hubo también una inmigración política, que se intensificó después de 1848. La participación de los exiliados en la vida civil de Sudamérica, en defensa de la independencia y de la libertad de estos pueblos es el dato que distingue a este tipo de inmigración. Los exiliados no pedían solamente asilo, refugio sino que llevaban a los pueblos que los recibían la contribución de sus pasiones políticas y de sus ideas. El ejemplo mas notable es obviamente aquel de la “legión italiana” de Garibaldi, pero se podrían recordar también otros. La segunda fase tuvo inicio con el año 1870 y duró hasta 1890. Ella fue definida como “noroccidental” per la prevalencia de emigrantes provenientes de la Italia del norte. Desde 1890 al 1920, finalmente fue en vez, una prevalencia di meridionales. La gran inmigración que tuvo inicio en 1870 estuvo ligada a los procesos de transformación que tuvieron lugar en el campo. Se discute si esta ola migratoria fue causada mas por factores internos que externos, o sea si se ha tratado de un proceso de expulsión de Italia di masas que no encontraban ya las condiciones elementales de supervivencia, o a un proceso di atracción da parte de la “Mérica” (así, simplemente, los inmigrantes definían en sus cartas a la nueva tierra) sobre las personas que querían mejorar sus condiciones de vida.

Es indudable que en esas décadas hubo un empeoramiento de estas condiciones y que ellas serían todavía mas graves si la presión demográfica no hubiera encontrado alivio en la emigración. Cierto, no se pueden siquiera excluir, entre las motivaciones que empujaban a dejar Italia, la voluntad de tentar fortuna, a menudo bajo el ejemplo de sus paisanos, ya sea que la hubieran encontrado o que la imaginaran en Sudamérica, mas cercana o al menos posible. La documentación disponible, y sobretodo las cartas de los inmigrantes que hasta hoy han sido publicadas, ponen de relieve sobretodo la dificultad de la nueva vida y, junto con ella aquella que los inmigrantes dejabas tras sus espaldas, pero esto no es un elemento decisivo a favor de la tesis de las expulsiones, porqué una parte notable de esta documentación fue reunida por aquellos que por sus intereses económicos, eran contrarios a la emigración, a la pérdida di mano de obra a buen mercado. Queda todavía, mas allá de cualquier revisión histórica, el hecho de que el abandono en masa de los campos, la separación de las comunidades de origen, no fue ciertamente un fenómeno indoloro. El cálculo de la riqueza que los inmigrantes aportaron a Italia con sus remesas no debe hacer olvidar lo difícil y fatigoso que fue, en la mayoría de los casos, ahorrar y acumular bienes.

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Llegada de un barco italiano al puerto de Buenos Aires

 

La razón de fondo de la fuga de Italia fue siempre aquella que Edmundo De Amicis recogió en la voz de un inmigrante: “Peor de cómo estaba, no me puede ir. Como mucho, me tocará pasar hambre allí como lo pasaba en casa”.

Un poco de historia argentinaEn 1853 la Argentina se convierte en una república federal. El estado federal promueve con mucho empeño el proyecto estatal de colonización agrícola que atrajo a gran parte de las poblaciones europeas inmigrantes: en este período son las primeros intentos de inmigrantes italianos de adquirir inmuebles en las provincias o directamente del estado argentino.

§ Inicialmente se trató de pequeños grupos de personas pero entre 1860 y 1878 las adquisiciones di nuevas y grandes porciones di Pampa dieron un notable empuje a la política inmobiliaria gubernamental.

§ En las zona de la provincia de Corrientes desde 1853 muchas sociedades privadas de colonizaciones alquilaban tierras a las familias de colonos italianos. Fue así que en la Argentina si difundió hacia 1865 el sistema aplicado inicialmente en Corrientes en 1853: la anticipación a los inmigrantes de los gastos del viaje y de aquellos necesarios para instalarse en el lote asignado por parte de la empresa.

§ La “Comisión de Inmigración” nace para aumentar la producción agrícola y favorecer la inmigración de campesinos al país. La producción agrícola nacional era insuficiente según la necesidad del país: los cereales eran importados pagándolos con lo recaudado por la venta de las carnes. Los capitalistas ingleses por detrás de los “gauchos” dedicados a la cría de ganado y al pastoreo estaban en un neto contraste con la política agrícola del país y a menudo buscaban de obstaculizarla.

§ En la Provincia di Buenos Aires ya hacia 1870 una disposición asignaba gratuitamente, a jóvenes matrimonios de agricultores, terrenos a condición que construyeran una casa y que lo cultivaran, así que la ley fue lanzada en 1876 por el Gobierno argentino para la colonización y la inmigración lo cual empujó a muchos a dejar Italia, sobre todo de Calabria para tentar fortuna en la Argentina.

§ La ley preveía que los territorios nacionales fueran divididos en lotes de 40.000 hectáreas para asentamientos urbanos y suburbanos, ofreciendo ya sea la posibilidad de asignación de terrenos gratuitos, o pagaderos en cuotas a precios muy convenientes.

§ Para los compradores las únicas obligaciones eran aquellas de residencia y de cultivar la tierra; la preferencia del origen campesinos era fácilmente superada porque casi todo los trabajadores agrícolas del “Meridione” Italiano eran entonces en busca de trabajo. Según el censo de 1895 sobre un total di 407.503 propietarios agrícolas mas de una cuarta parte eran de nacionalidad extranjera y entre estos 62.975, mas de la mitad, eran Italianos.

Cuando en 1882 el gobierno decide de conceder gratuitamente 25 hectáreas de terreno a núcleos familiares, los colonos buscaron de obtener en concesión las tierras mas cercanas a la costa: desde Santa Fe hasta Buenos Aires, desde Corrientes a Entre Ríos, la política agrícola de las Provincias argentinas atrajo el mayor flujo de inmigrantes campesinos de la historia moderna.Estadísticas de la Inmigración Italiana

Emigrantes italianos que abandonaron su patria en el periodo 1861-1985

TOTAL EN EL MUNDO:
Emigrados: 29.036.000
Retornados: 10.275.000
Emigrados no retornados: 18.761.000

TOTAL DE ARGENTINA:
Emigrados: 2.941.000
Retornados: 750.000
Emigrados no retornados: 2.191.000

Emigración italiana por región 1876-1915

Población italiana en Argentina (datos de los censos argentinos)

Emigrantes italianos hacia la Argentina por grandes regiones de Italia (1880-1929)

Las comunidades italianas en el exterior hoy

Hoy el número de italianos que dejan su propio país para buscar mejores oportunidades de trabajo en el exterior se ha reducido fuertemente, pero no se ha completamente anulado. Se tiene un flujo de cerca de 50.000 personas que dejan su patria y otros tantos que regresan. O sea que ha cambiado al calificación profesional de los emigrados: ha aumentado el número de técnicos y operarios especializados que se emplean en grupos empresarios de alta tecnología italiana en los países del tercer mundo.

Los italianos en el exterior según estimaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, eran en 1986 casi 5.116.000, de los cuales 43% están en América y otro 43% in Europa.

El volumen de las colectividades de origen italiana asciende a decenas di millones, comprendiendo a los descendientes de los inmigrantes en distintos países. EN EL PRIMER LUGAR ENCONTRAMOS A LA ARGENTINA CON 15 MILLONES DE PERSONAS, a los Estados Unidos con 12 millones, el Brasil con 8 millones, Canadá con 1 millón y Australia con  540.000 personas.

No obstante habiendo transcurrido mas de un siglo del principio de diáspora italiana en el mundo numerosos elementos están indicando que perdura el sentido de pertenencia étnica de los descendientes de los italianos en comparación de aquel de sus países de origen.

Alberto Sarra(Buenos Aires, Argentina – Octubre 2007)Compilado de libros y documentos históricos.

 

Bibliografia

 

§ Aurelio Lepre – da “Storia Illustrata” n.370, 1988

§ Associazione Internet degli Emigrati Italiani – (www.emigrati.it)

§ Francesco Saverio Alessio – (www.emigrati.it)

§ Colectividad Italiana – www.oni.escuelas.edu.ar

§ Sicilia in Europa – www.siciliaineuropa.eu/storia_emigrazione